Gratuidad y derechos de autor
27/01/2010Magnífico artículo y, por extensión, elenco de ideas el que nos plantea Enrique Meneses en su blog. El fotoperiodista comienza retrotrayéndonos a los años 50 y 60, en los que la polémica ya estaba servida cuando las agencias y publicaciones consideraban que al comprar la obra detentaban sus derechos para siempre. Hasta un 50% de los beneficios les podían arramblar a los pobres free-lance. No obstante, gracias a la revolución de Internet y a escaparates como Flickr, los ingresos han comenzado a cambiar de procedencia. A la venta directa tradicional a los medios informativos se suman ahora también el coleccionismo y las exposiciones. Entre otras alternativas de las que obtener usufructo podríamos incluir a las conferencias, la edición de libros o la venta de copias numeradas a las instituciones. Son precisamente estas últimas quienes más benefician el acceso a la cultura de forma gratuita.
Aplicando esta visión al sector musical, comienza aseverando que la gran variedad de manifestaciones artísticas que actualmente se encuentran disponibles de forma gratuita supone algo muy positivo. Sin embargo, también comparte la tesis de que los autores han de ver su trabajo convenientemente retribuido. Para explicar la posible convivencia de ambos postulados establece una brillante metáfora: “el P2P siembra y permite recoger la posterior cosecha“. Llegados a este punto, centra sus acusaciones en los intermediarios del asunto, las discográficas, que últimamente están comprobando cómo sus ingresos se ven cada vez más mermados. En contrapartida, los músicos siguen recibiendo retribución por su trabajo gracias a los conciertos. Enrique concluye este punto señalando que los creadores no son víctimas del público, sino de los industriales de la música y el espectáculo, que los explotan únicamente en su propio beneficio.
Finalmente, termina denunciando la situación ocurrida hace unos días, en la que se antepone el anticonstitucional recurso de cerrar webs a la búsqueda de nuevas fórmulas que permitan retribuir a los creadores alentando a los principiantes y recompensando a los consagrados. En esa línea, plantea una serie de preguntas muy interesantes que reproducimos a continuación, para que cada uno se plantee el tema y adquiera un criterio racional al respecto:
- ¿Debe cobrarse un dinero al que saca un libro de la biblioteca pública?
- ¿Tienen derecho a retribución los actores de una película que se pasa varias veces por una televisión?
- ¿Por qué TVE ha emitido varias veces “Robinson en África” y Meneses sólo cobró la primera vez que se emitieron los 14 capítulos de 30 minutos?
- Si en un bar se da un partido de fútbol de pago con tarifa especial, ¿se le debe condicionar el derecho de admisión?
- Si este es el momento elegido por el gobierno para diversificar nuestro desarrollo, ¿no debe empezarse por soltar amarras de todo tipo y permitir que toda la creatividad que existe entre los jóvenes de este país se libere, suprimiendo trabas y prestando ayudas?

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