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[footertext] => Panorama Estético ·
La película comienza en 1961 con la llegada de Stan y Andrei, dos jóvenes amigos, a la recién construida Ciudad de la Estrellas, donde los primeros cosmonautas se entrenan para ir al espacio y donde transcurre una carrera contra reloj para batir a los americanos por la soberanía del espacio. Stan y Andrei viviran de primera manos las intrigas políticas, las luchas de poder y los éxitos y fracasos de la majestuosa Unión Soviética en algunos de los mayores logros del siglo XX. Pronto conocerán a Yulia, una técnico de comunicaciones con la que entablarán una profunda amistad que siempre rozará los límites del amor pero sin llegar a consumarse.
Poco a poco, cada cual irá ocupando su lugar. Stan como cosmonauta; Andrei, por culpa de un accidente, en una posición mucho más política. Y ambos serán dos de los principales actores en una misión que se antoja ficción pero que por su enorme exactitud histórica bien podría haber ocurrido: el envío de un hombre a la Luna por parte de Rusia, utilizando los prototipos alternativos de Chelomei en lugar del conocido y fallido N1 de Korolev, con ayuda de los americanos, que colaboran en esos momentos con la Unión Soviética en la misión Apolo-Soyuz.
Así llegaremos hasta Octubre de 1975. Stan se prepara para ser el primer cosmonauta ruso en la Luna. Andrei dirige la misión.
En los tensos días antes de la partida, Stan piensa en Yulia. Andrei también.
Ultiman los detalles de la misión pero apenas dos días después de despegar, la nave pierde toda comunicación con la Tierra. Durante siete meses, Andrei y Yulia lo buscan día y noche sin descanso. Un día, la nave vuelve a la Tierra. Cuando cae, no hay rastro del cosmonauta. El desconcierto aumenta cuando comienzan una serie de transmisiones de radio: Stan habla desde un lugar desconocido. Dice haber vuelto a la Tierra, y haberla encontrado vacía. Poco a poco, se va definiendo un nuevo, extraño y peligroso triángulo.
Finalmente, los sueños comienzan a mezclarse con la realidad. Las alucinaciones se vuelven demasiado reales. La relación de los tres comienza a ser cada vez más intensa y al tiempo cada vez más lejana. Hasta que finalmente, se produce el reencuentro…
A lo largo de 18 años Estados Unidos y la Unión Soviética pelearon por ser los mejores en el espacio. Por llegar antes. Por llegar más lejos. Por regresar vivos.
Cada uno de los lanzamientos era un enorme paso de la humanidad hacia el futuro. Hacia lo desconocido.
Ésta increíble época de maravillas tecnológicas y enormes cohetes de casi tres mil toneladas elevándose majestuosos en el aire fue la que nos inspiró para ambientar nuestra historia de pasiones, celos y amistad.
Hoy en día, miles de personas a lo largo de todo el mundo siguen viendo en el espacio algo misterioso y bello. Sintiendo respeto cada vez que miran al cielo y recordando con cariño a Gagarin, el primer ser humano en el espacio, a Neil Armstrong pisando la Luna por primera vez, a los tripulantes del Apolo XIII… Pero hay muchas otras historias que aún no han sido contadas.
En 1961 la agencia espacial rusa construyó una ciudad en mitad de un bosque. Durante más de 30 años permaneció oculta excepto para las familias y trabajadores que vivían allí. Ellos eran los responsables del programa espacial soviético y allí se entrenaban los cosmonautas que después viajaban al cosmos. Todavía hoy lo hacen.
Un exhaustivo trabajo de documentación basado en libros de expertos y en los propios diarios de Kamanin, jefe de cosmonautas durante once años, nos llevaron a escribir un guión de ficción basado en hechos reales.
El Cosmonauta es la historia de tres personajes rodeados de eventos que sucedieron durante más de quince años: éxitos y fracasos, accidentes, conspiraciones, favoritismos y misiones secretas. Un retrato único de una época como no se había contado hasta ahora.
Sputnik, un proyecto del fotógrafo español Joan Fontcuberta, cuenta la historia de un cosmonauta que se pierde en el espacio. Cuando su nave regresa a La Tierra, no hay rastro del cosmonauta.
Esta premisa fue la mecha que incendió nuestra imaginación y que dio origen al guión.
Más tarde descubrimos que las leyendas sobre cosmonautas perdidos en el cosmos eran interminables.
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Nunca sabremos si todos estos mitos son ciertos pero El Cosmonauta es una exploración de la impactante imagen poética de la soledad de un ser humano flotando en el cosmos a un cuarto de millón de kilómetros de casa.
Los astronautas perdidos de Ballard… los erráticos pasos de los científicos de Solaris… Muchas han sido las fuentes de inspiración del guión, pero ninguna tan profundamente como un pequeño libro que encontramos en una librería.
Una película ambientada en una ciudad. Una antigua ciudad secreta, hoy abierta al público, pero conocida por muy pocos.
Una ciudad donde desde hace más de cincuenta años se entrenan astronautas y cosmonautas.
Una ciudad que ha permanecido inalterada en el tiempo desde entonces.
Visitar Star City por primera vez es una experiencia casi religiosa: su largo parque que te recibe al entrar, sus niños jugando, la casa de Gagarin, sus enormes avenidas y su particular ritmo de trabajo que casi podría pasar por corriente si uno no supiera que cada una de esas personas trabaja para enviar a un hombre al espacio encima de un cohete de tres millones de kilogramos a una velocidad de nueve mil kilómetros por hora.
Star City permanece inalterada desde 1961 y será uno de los principales escenarios de la película.
El resto de localizaciones se ambientarán entre Moscú y Bielorusia.
Al final de la escapada, Godard
2046, Wong Kar-Wai
Elephant, Gus Van Sant
Elephant, Gus Van Sant
Lancelot du lac, Bresson
Anticristo, Lars Von Trier
Sacrificio, Andrei Tarkovski
Riot Cinema Collective
Somos amantes del cine: trabajamos con imágenes en movimiento, sonido y diseño. Aplicamos conceptos cinematográficos a cada cosa que creamos (ya sea publicidad, comunicación, diseño, el propio cine o nuestro desayuno).
Creemos en la gente sobre el dinero. En el cine sobre el dinero. Y en hacer mejor que decir. En la comunicación con nuestros clientes y audiencia como la cabecera de nuestra lista de tareas.
Nos gustan el riesgo y la innovación en todo lo que hacemos ("no play, no gain", si no te arriesgas nunca lo conseguirás). Los cambios (nos encantan los planes B). La cultura (mejor si es libre). Y nuestro equipo.
Todos estos formamos el equipo de El Cosmonauta.
Productor, guionista y director, con solo 23 años Nicolás ha escrito varios guiones de largometraje, dirigido documentales, cortometrajes y anuncios para la compañía que dirige: Riot Cinema Collective. Le gusta llamarse a si mismo ""story-teller"", implicando que no importa el medio sino convencer a la audiencia. Esa es la razón de que su último y más ambicioso proyecto, El Cosmonauta, sea un proyecto transmedia con un complejo universo creado alrededor de un largometraje central que además implica múltiples plataformas narrativas y una audiencia implicada. De cualquier forma, le gusta pensar que lo que realmente habla de él es su trabajo.